Androides llevan la ficción a la realidad y causan conmoción

Durante décadas, libros y películas han reflejado la ambición del ser humano de crear robots a su semejanza que sean capaces de realizar sus tareas. El sueño podría no estar muy lejos de convertirse en realidad y ya hay varias pruebas de ello.

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Una de las pruebas más tangibles de que los humanoides no están muy lejos de acompañar la vida cotidiana de las personas es el androide Geminoid DK un humanoide fabricado a semejanza del científico danés Henrik Shärfe.

Tras presentar su prototipo a fines de 2011, Shärfe aterrizó el pasado fin de semana en Costa Rica con la versión definitiva de él mismo hecho robot. En el marco de la Olimpíada Nacional de Robótica, fue la sensación de niños, jóvenes y adultos.

Allí, este académico de la Universidad de Aalborg, Dinamarca, presentó un humanoide de piel de silicona y cabello natural que es capaz de imitar sus gestos, decir algunas frases y responder a estímulos como la sonrisa de otra persona.

Su increíble parecido a Shärfe, profesor de la Universidad de Aalborg, Dinamarca, ha servido para algunos experimentos que se acercan a lo increíble, explicó el científico. En una ocasión dejó al androide sentado al frente de una de sus clases en la universidad y los estudiantes no se dieron cuenta que no se trataba del profesor sino del robot.

“Me han preguntado por qué crear un robot que se parezca a una persona, y la respuesta es simple: el cuerpo humano es lo más fabuloso que hay, y a pesar de la tecnología de punta de hoy, es increíblemente difícil crear algo tan flexible y parecido a un ser humano”, afirmó.

El danés dijo que el objetivo de su participación en el evento de robótica era impulsar a los niños a que den vuelo a su imaginación, se motiven con el desarrollo tecnológico e intenten sus propios inventos aunque al principio crean que se tratan de “ideas locas”.

NO ES EL ÚNICO.

Geminoid DK, es el tercero de un tipo de androide llamado “hiperrealista”, invención del científico japonés Hiroshi Ishiguro que busca acercar al máximo la robótica a las personas.

Entre ellos se encuentra Geminoid F, un robot con apariencia de mujer, morocha y de ojos oscuros. Su aspecto está tan bien logrado y los movimientos del rostro parecen tan auténticos que, en un golpe de vista, es muy fácil confundirla con la mujer de 20 años que sirvió de modelo.

Otra de las creaciones de su laboratorio de la Universidad de Osaka, es el Geminoid H1-2, copia fiel del propio científico. Según Ishiguro humanos y humanoides coexistirán en el futuro; para las tareas simples, como pasar la aspiradora, bastarán las máquinas pero para tener una conversación agradable con alguien, será mejor tener androides.

Para el científico danés será del mismo modo. Shärfe dijo creer que en algunos años es posible que a los androides les encarguen tareas como cuidar a los niños, cocinar o pilotar un avión. “La ciencia ficción ya se está convirtiendo en realidad”, aseguró.

Pero debe de resultar extraño mirarse reflejado en un robot. “Es bastante extraño. Yo a veces entro al laboratorio y por una fracción de segundo pienso ¿qué estoy haciendo ahí? Pero de inmediato recuerdo que es el robot, lo que la mayoría de las veces me resulta genial”, contó el científico danés.

POLÉMICO.

De momento, los Geminoid interactúan sentados y solo efectúan movimientos de cabeza, ojos, boca y dedos, y la mayoría de las veces necesitan ser teledirigidos por una computadora.

Al ser cuestionado sobre la utilidad de los androides, Ishiguro ha puesto ejemplos, como, en su caso, dar una clase a distancia usando su robot “clon” si no pudiera desplazarse de su domicilio por alguna enfermedad o, en un ámbito más social, hacer compañía a personas que viven solas.

Shärfe dijo percibir una especie de “complejo de Frankenstein” en muchas de las personas a las que ha mostrado su “clon” robot. Muchos temen que las máquinas se apoderen del mundo en un futuro cercano, como han recreado las películas, comentó.

Pese a lo impresionante e interesante que puede parecer ese mundo en el que humanos y robots convivan, el científico danés reconoció que, al igual que cualquier invento tecnológico, su conveniencia dependerá del uso que se le dé, tomando en cuenta principios éticos y morales.

Es verdad que “existe un gran riesgo de que los androides se utilicen para propósitos incorrectos”, admitió Shärfe. “Pero mi esperanza es que en un futuro trabajemos y vivamos con androides que sean amigos”, declaró.

Construir el Geminoid DK requirió de una inversión de 160.000 dólares; Shärfe comentó en Costa Rica que “no está claro” que se vayan a producir en masa, pues la tecnología evoluciona día a día.

Lo que sí cree es que uno de los grandes retos de la robótica es “tomar las tecnologías distintas y combinarlas” y, aunque se trate de un tema serio, tratar de divertirse.

 

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